ISBN: 9789500444491
Encuadernación: Tapa Blanda
Medida: 15 x 23 cm
Páginas: 264
SINOPSIS:
Entrega a partir del 01/04
Que Haroldo Conti no haya sido un cuentista prolífico lo sitúa fuera del rendimiento por
cantidad que suele darles a algunos escritores una valoración fabril. Entre sus cuentos hay aire
que corre, pausas prolongadas, espera. Son los intermezzos del “andar” para ver y detenerse
para contar, momentos de recolección selectiva y acarreo de la literatura de la vida, y de la
que su padre —viajante de comercio y cuentero— es la inspiración afectiva.
La distinción que establece Conti entre escribir una novela y las facilidades comparativas
del cuento, que se “pudre” si no se lo saca “maduro” en dos días, inclina el género breve hacia
procedimientos espontáneos de ejecución posteriores a la condensación de la experiencia, es
decir de la duración. Ese es el factor común de la potencia y el acto narrativo que Conti
despliega en sus cuentos, y que no se viven como las novelas (en el sentido de estar viviendo
lo que se escribe) sino que ya están hechos en el sentido de ya vividos. Juan José Becerra (en
el prólogo)
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ISBN: 9789500444491
Encuadernación: Tapa Blanda
Medida: 15 x 23 cm
Páginas: 264
SINOPSIS:
Entrega a partir del 01/04
Que Haroldo Conti no haya sido un cuentista prolífico lo sitúa fuera del rendimiento por
cantidad que suele darles a algunos escritores una valoración fabril. Entre sus cuentos hay aire
que corre, pausas prolongadas, espera. Son los intermezzos del “andar” para ver y detenerse
para contar, momentos de recolección selectiva y acarreo de la literatura de la vida, y de la
que su padre —viajante de comercio y cuentero— es la inspiración afectiva.
La distinción que establece Conti entre escribir una novela y las facilidades comparativas
del cuento, que se “pudre” si no se lo saca “maduro” en dos días, inclina el género breve hacia
procedimientos espontáneos de ejecución posteriores a la condensación de la experiencia, es
decir de la duración. Ese es el factor común de la potencia y el acto narrativo que Conti
despliega en sus cuentos, y que no se viven como las novelas (en el sentido de estar viviendo
lo que se escribe) sino que ya están hechos en el sentido de ya vividos. Juan José Becerra (en
el prólogo)